¿Alguna vez has vivido el conflicto entre lo que Dios dice de ti y lo que sientes?
Cuando hay incompatibilidad entre tu aspectos internos, como valores y creencias, o entre tus expectativas internas y las presiones externas, manifestándose como confusión, desorientación, ansiedad y una sensación de no sabe quién eres.
¿Te has encontrado escuchando promesas de Dios pero sintiéndote indigno(a) de ellas? Somos adoptados, amados, escogidos, pero muchas veces vivimos como esclavos: con miedo, tratando de probar nuestro valor.
Este conflicto es espiritual, y necesita ser tratado espiritualmente. Dios no miente. Si Él dice que somos sus hijos, es porque lo somos. Necesitamos permitir que el Espíritu testifique esta verdad dentro de nosotros hasta que toda mentira pierda su fuerza.
En oración, di: “Espíritu Santo, testifica en mí la verdad de que soy hijo(a) de Dios'. Medita en esa verdad y pregúntale a Dios quién soy yo el ti Señor Jesús hable y ese?ame y muéstrame en camino al Padre.
Que Dios te bendiga